El consumidor moderno tiene mayores expectativas de servicio que nunca. Los clientes esperan y exigen experiencias rápidas, integradas y personalizadas, sin importar de dónde obtengan su servicio. Para mantenerse al día con las demandas de los clientes y seguir siendo competitivas, las organizaciones están recurriendo a la tecnología para disrumpir y diferenciarse a través de las experiencias a sus clientes. Muchos están recurriendo a la automatización y aprovechando innovaciones como inteligencia artificial, aprendizaje automático e incluso robots físicos, para aumentar la agilidad y la eficiencia.

La principal ventaja de la automatización en el lugar de trabajo es que libera a los humanos de tareas repetitivas, mundanas y que consumen mucho tiempo. Esto les permite centrarse en trabajos más complejos e impactantes. Por otro lado, plantea preocupaciones legítimas sobre la seguridad laboral. Muchos se preguntarán: ¿los robots van a sustituirme en mi trabajo?

Si bien la pérdida de empleo es una realidad, el cambio más grande que probablemente veremos en la próxima década es la naturaleza misma de la forma en que trabajamos. Muchos trabajadores verán cambiar el contenido y la calidad de sus trabajos a medida que se adopten nuevas tecnologías para tareas concretas. Y dependerá de las organizaciones repensar la forma en que hacen negocios, incluida la adaptación a las nuevas estructuras organizacionales y repensar cómo contratan y capacitan a los empleados, para garantizar que los humanos no se pierdan en la confusión.

El futuro del trabajo requerirá que las empresas se centren en gran medida en el éxito y la capacitación de los empleados, y en la gestión del cambio. En este artículo, profundizamos en lo que el aumento de la automatización podría significar para el futuro de la fuerza laboral y cómo las organizaciones pueden adaptarse a este cambio.

La naturaleza de los trabajos cambiará

Según Forrester, para 2030 la automatización cambiará la forma de la fuerza laboral. El 29% de los trabajos se perderán debido a la automatización. Sin embargo, la firma de analistas también predice que la cantidad de empleos de “contacto humano” aumentará 13% para 2030 (con 331,500 empleos nuevos netos agregados en 2020). Este tipo de trabajo requiere intuición, empatía y agilidad física y mental.

Si bien los nuevos empleos netos no compensan la pérdida, sí demuestran que la automatización ofrece oportunidades para la creación de empleo. De hecho, debido a que incluso la tecnología comete errores, cada sistema automatizado debe diseñarse con humanos en el centro. Debe haber alguien para solucionar problemas si hay un contratiempo o intervenir si algo deja de funcionar. Forrester predice que las empresas establecerán “equipos de ataque de automatización” para combatir la amenaza de las islas de automatización. Los humanos en estos roles tendrían habilidades similares a las de los expertos tradicionales de TI.

Del mismo modo, vivimos en la era del cliente, lo que significa que tener humanos en el lugar de trabajo es más importante que nunca. Todavía necesitamos la conexión humana y la empatía para mantener y mejorar las relaciones con las personas con las que hacemos negocios (nuestros clientes). La automatización puede asumir muchas tareas cotidianas en un rol particular, pero solo significa que tenemos que cambiar la forma en que vemos los roles tradicionales y centrarnos más en el lado humano. 

Muchos comenzarán a ver cómo su trabajo evoluciona y cambia. De hecho, Forrester predice que cuatro de cada cinco trabajos (80%) serán transformados por la automatización.

La gestión del cambio

A medida que la automatización se convierta en una parte más prominente del lugar de trabajo, las organizaciones tendrán que priorizar la gestión del cambio. Estamos viendo un tipo de fuerza laboral completamente nuevo, mezclado entre humanos y máquinas, que requerirá una relación simbiótica para tener éxito. Esto seguramente no será tarea fácil y requerirá cambios radicales.